Nuestra lengua… dice la Biblia, es un pequeño miembro en nuestro cuerpo,
pero es capáz de inflamar toda la creación. Ella, como el timón de un gran
barco deber ser controlada, para que no se produzca una catástrofe.
Nuestra lengua puede ser un instrumento de bendición o puede ser un
instrumento de maldición depende como la empleemos, pero no puede ser
ambas cosas a la vez.
La lengua que usamos para adorar a Dios, no puede a su vez ser usada para
maldecir, disfamar y mentir.
La lengua que usamos para exaltar a Dios, no puede a su vez ser usada para
menospreciar y menoscabar a nuestro hermano. No podemos con ella dar
testimonio de nuestra fe en Dios, y a la vez levantar un falso testimonio
contra alguien.
No podemos usarla para presumir de humildes, y a su vez usarla para
vanagloriarnos y exaltarnos a nosotros mismos.
La manera como usemos nuestra lengua puede bendecirnos o meternos en
serios problemas. Hay que resolver por tanto controlarla a ella, y no permitir
que ella nos controle a nosotros. Nuestra voluntad no esta en la lengua, sino
en el corazón, ella por tanto puede ser domada.
Pero dejeme terminar este pensamiento diciendo, que si su corazón no es
sometido al control y dominio del Espiritu Santo, su corazón no podrá
controlar su lengua, y si su lengua no es controlada pudierá llevarle al
infierno. Controlela ahora.                     LRT